Periodo de adaptación

Muchos niños parten las primeras semanas felices, pero por estos días los llantos y rabietas por quedarse en casa se hacen más fuertes.
Experta enseña cómo enfrentar el primer mes en el jardín infantil
Desde curiosidad y alegrías, hasta pataletas interminables transcurren durante el primer mes de jardín infantil. Ello, porque implica un período de adaptación, que lejos de ser automático, es un proceso gradual y progresivo de cambio para que los niños se inserten en un ambiente nuevo, distinto a su hogar.

La directora de Educación Parvularia de la Universidad Andrés Bello, Denisse Velásquez,afirma que es un momento difícil y significativo en la vida de los niños, ya que es la primera vez que sienten una separación real, psicológica y emocional de aquellas personas que le brindan un ambiente seguro, conocido y confortable, y por ello, experimentan sentimientos de abandono, miedos, incertidumbres, ansiedades y deseos.

Además, al ser un proceso individual, explica Velásquez, algunos pequeños se adaptan con facilidad, otros se demoran días, semanas y meses, pues cada uno es diferente y enfrentan de distinta manera la situación.

“No es simplemente acostumbrarse, sino la inmersión en un nuevo ambiente y espacio físico, con un grupo amplio y diferente de pares y adultos con los que tiene que compartirdejando de ser el centro de atención y cariño, siendo su segundo núcleo de socialización, después de la familia”, señala la experta.

Un aspecto clave, es hacerlos sentir seguros y acompañados para apropiarse de este nuevo espacio y establecer relaciones de confianza con sus pares y adultos, más aún porque este período supone la esencia de la futura relación que los niños desarrollan con el aprendizaje.

Para Velásquez, los padres tienen un rol fundamental en esta experiencia. “Deben apoyar y preparar a los niños para comenzar este proceso, visitando el jardín con anterioridad para familiarizarse con el ambiente, motivar con juegos, actividades, materiales y conociendo a la educadora”.

Asimismo, la especialista asegura que “los niños perciben las dudas y temores de los padres, por eso se les debe transmitir seguridad, sin dejarse contagiar por la angustia o sentimientos de culpa” de dejarlos en el establecimiento.

Los beneficios de alternar el hogar y el jardín infantil son invaluables y superar esta etapa es un desafío para ambos y un aporte a la independencia, autonomía y crecimiento de nuestros hijos desde sus posibilidades y limitaciones, comenta Velásquez.

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